Acababa de llegar de trabajar, había sido un día duro y mientras esperaba a que llegaras me metí en la ducha. No escuché tu llegada pero tú no tardaste en meterte conmigo bajo el agua. Note el calor de tu cuerpo al entrar en la ducha, no podía verte, porque el agua recorría mi cara y me impedía abrir los ojos, así que aprovechaste para besarme mientras una cortina de agua recorría nuestros cuerpos desnudos. Tus manos recorrían mi cuerpo, caliente por la temperatura del agua y me estremecía ante el roce de tu piel con la mía. Me susurraste al oído que era la mujer más bella quehabías conocido nunca y que era el mejor momento del día, ante tus palabras se escapó una calida sonrisa de mi cara, aun no conseguía verte, pero el simple hecho de acariciar tu cuerpo e imaginarte hacía que mi piel se erizara.

Empecé a notar como tu miembro crecía mientras, abrazado a mi, lo rozabas con mi cuerpo, y tus manos me acariciaban la espalda mientras tus labios me besaban el cuello, sin duda era una sensación que sabias que me encantaba, sabías perfectamente como hacer que cada milímetro de mi cuerpo te deseara, controlabas la situación y no podría resistirme a ti. Empezaste a bajar lentamente chupando el agua que caía por mis pechos, mi barriga, mi ombligo hasta llegar a ese punto que me haría olvidarme del tiempo, de la realidad y que ocuparía mi mente con pensamientos ardientes de pasión, querías que en ese momento fuese sólo tuya, que no pensara en otra cosa que en hacerlo contigo y lo estabas consiguiendo.

Mientras tus manos apretaban mis glúteos con fuerza, un éxtasis me recorría cada vez más intensamente, gemía y a ti te encantaba. Te cogi la cara y te hice volver a subir, te bese con tal pasión que apenas podía respirar, deseaba fundirme contigo pero tu quisiste seguir jugando conmigo, querías verme suplicarte que la metieras y seguiste acariciándome y besándome por todo el cuerpo sin piedad, introdujiste tus dedos en mi, pero no eran tus dedos lo que yo más deseaba. Cuando sabías que ya no podía más, me apoyaste junto a la pared, cogiste una de mis piernas y rodeaste con ella tu cintura, mientras la otra permanecía en el suelo, y en ese momento, con el agua invadiendo nuestros cuerpos, la introdujiste en mifuertemente, no pude contener la sensación de placer que aquello me produjo y mi gemido fue tan intenso que no dudaste en taparme la boca con tus labios. Lo hicimos hasta alcanzar el clímax más puro e intenso, sentía como empezabas a temblar, con tanta intensidad que tuviste que apoyar tu frente junto a la míamientras te mordías los labios con los dientes, "estoy a punto mi vida" me dijiste con la poca voz que en ese momento eras capaz de sacar de lo más profundo de tu ser, pues la pasión y el placer se habían apoderado de ti por completo. Te susurre un "Te quiero más que a nada en el mundo" y en ese momento no pudiste aguantar más, tu cuerpo se tensó y tu respiración se corto. Me miraste a los ojos, me sonreíste, me despegaste de la pared y me abrazaste apoyando tu cabeza en mis hombros, estaba exhausto y me encantaba tenerte así conmigo.